Luego apareció el dolor y el enojo, y finalmente la calma que me dió el impulso para rebelarme y expresar lo que me está pasando.
Y que sea lo que sea.
(foto: Alelí "Juego de Otoño")Disfruto un cuarteto que armoniza unos tangos. La música me lleva a lugares insólitos, y en las letras me subí y viajé hasta tiempos remotos y lugares cercanos. Sensiblemente cercanos, en rosa claro.
Juro que el violín llora, un llanto de trsiteza, otras notas simplemente las navega. La guitarra vibra, hace eco contenta y se luce a la izquierda. El bandoneón que lindo suena, me lo quiero llevar y que suene mientras canto en el baño. Y el contrabajo tímido y grave marca el compás. Y la cantante cargada de sensualidad y talento con su voz me transporta.
Aprovecho las tinieblas para llorar y aportar mi color particular, sin sonar, sin decir, sin pensar. Anónima. Sólo me dejo ir. Aunque sea por un rato, aunque sea domingo, aunque llueva, aunque no tenga razones y que el frío me envuelva. ¡Mierda!.
Y al salir del espectáculo, juro que te vi a la distancia, entre miles de caras anónimas. Nos vimos. Nuestras miradas se quemaron justo en el medio. Intensa. El tiempo se detuvo y el viento te llevó y yo ahí me quedé. O sólo lo imaginé.
Como imaginé que a la distancia que aquella historia se podía reeditar. Fueron las ganas, el entusiasmo de quien quiere creer, de quien se anima a la revancha. Pero el juego no era juego de dos, las reglas las pusiste vos. Y yo jugué sin saber. El anís de lo que fue, ese sabor extravagante, un poco árabe me nubló la visión, empañó el vidrio por el que me asomé.
Y escribí. Y esperé. Y me emocioné al leer tus palabras.
Como una torpe adolescente te congelé como eras allá y entonces (¿Es que no aprendí nada?). Luego el presente, con su propio peso, te trajo fresco disipando la humedad de los recuerdos. Y ya no me gustó lo que ví.
Reconozco que cargué con la ingenuidad de quien anhela, no te puedo culpar (¿es que hay algo o alguien a quien culpar?).
Sólo imaginé y allí quedé. Envenenada, intoxicada (y enterrada) de palabras.