Los minutos previos esfuman el vértigo que vengo sintiendo. Por un instante se hace un silencio compartido o quizás lo imagino, perfecto.
Los cuerpos están próximos generan una tensión especial y similar a la que se da entre los imanes cuando están por unirse (pero no). Soy una parte, ínfima, de un todo repleto de multiplicidades. Abundante.
La tibia comodidad pronto va a terminar para dar comienzo al movimiento.
Viento, libertad.
Conozco el trayecto pero es la primera vez que le pongo piernas y transpiración. Comienzo a trotar. Adelante, Raúl, mi maestro cada tanto gira buscándome. Sonríe. Sonreímos. Hay cariño y cuidado pero su ritmo es algo más acelerado. Decido soltar, correr a mi ritmo es dejar la comodidad de lo grupal. Los veo fundirse entre miles parecidos (y desconocidos). Ahora estoy sola, miedosa. Suspiro como puedo. Me alivian los pies golpeando suavemente contra el asfalto. Respiro. Busco el centro, mi centro en el centro.
En la mitad del camino una subida, el viento en contra dificulta un poco las cosas, ¿cómo lo invisible se vuelve un paredón de 500 kilos? Imágenes por millones se amontonan entre mis ojos, ya no sé dónde estoy. Empequeñecí. Me veo (o ¿estoy?) corriendo bajo el sol y llorando de sopor con 8 o 9 años. Perdida. Todos los que me acompañan parecen sufrir la misma dificultad. Decido caminar 10 o 15 segundos hasta recuperar un poco de vida o volver a ella. Disminuyo la velocidad en forma gradual siento las piernas de papel entonces decido sostener el trote. Me llamo al presente cantando. Estoy desordenada, dos o tres círculos de respiración completos intercalados con ahogos cortos que ya no me molesto en cambiar, los incluyo y acepto, es lo que puedo en este momento. A la derecha pasa un hombre en silla de ruedas, me inyecta alegría, potencia.
Estoy exactamente dónde quiero estar y de la mejor manera.
Giro a la derecha por Av. de Mayo. El terreno es plano. Sombra, y viento ayudan a que la respiración se equilibre y las piernas se tornen firmes. Son como dos faros para mi mente.
Adelante veo a un hombre de más de 75 años con una remera que enumera todas las maratones en las que viene participando (un gran listado). Recuerdo a mi abuelo materno, hace unos meses compartía la misma energía.
Bulle mi sangre indígena,
manos de barro se agitan.
Estoy sola, es un tramo largo y angosto, hay música de fondo. Personas curiosas se asoman desde las sogas, no dicen nada, yo tampoco. Estoy en foco.
Bordeo el obelisco, de frente otra gran pendiente hasta Córdoba, viento y sol en contra. Puedo hacerlo, estoy acá para eso. Vuelvo a la respiración, canal y raíz, es todo lo que tengo, ya ni las piernas siento. Ahora un hombre que pasa cerca me sonríe. Otra silla de ruedas. Todos festejan.
Por delante la última subida, la 9 de julio en todo su esplendor, la decoran miles de remeras naranja. Alterno mi atención entre los pies y las rayas blancas del asfalto y la remera del hombre de más de 70 con quien hago los últimos kilómetros en un tibio silencio. Mirar la llegada, me genera ansiedad. Escucho el aire saliendo. Tomo un sorbo de agua, lo celebro. Son sólo unos metros más. Tengo que encontrar a mi compañero de equipo sin conocerlo (llegó después de la largada). ¿Cómo voy a reconocerlo?. Todo lo que puedo hacer es confíar. Llego a la zona de relevos, mi número es el 9, unos 100 metros más. Se escapa un quejido, me contengo, no es el momento. Vuelvo la mirada hacia las zapatillas blancas y otra vez levanto la mirada, un 6 gigante me avisa que falta menos. Miles de caras buscan su compañero en la pista, algunos en punta de pie estiran el cuello con un gesto que parece nuevo aunque me remite al colegio. El 9 a lo lejos, mi atención a los pies, a la respiración. Sonrío. Me duelen los dedos, soportaron muy bien el peso. Escucho mi nombre entre la muchedumbre, Raúl, nos conecta. Veo a Sebastián. Listo. Le paso el chip y me despido.
Ahora queda mucho por disfrutaracompañar
desde otro lugar.
Maratón Galicia por equipos. Septiembre 2011
Se me puso la piel de gallina!
ResponderSuprimirHay poesía en este relato. Hay poesía en contar de esta forma el garrón de correr una maratón y eso muestra lo bien que te sentiste.
ResponderSuprimirO sea, lo tuyo es la poesía. Igual no dejés esto, eh!
Que lindo relato!
ResponderSuprimirPD :te admiro correr definitivamente no es lo mío
Tremendo. Estoy exhausto.
ResponderSuprimirUn beso y Gatorade.
Te felicito pero no, no, ni loco; eso es deporte-sufrimiento!!
ResponderSuprimir"Estoy exactamente dónde quiero estar y de la mejor manera."
ResponderSuprimirgenial...me encantó, gracias por llevarnos a esa aventura con tu relato. Un abrazo gigante!
Precioso relato pero ¡quedé agotada de leer nomás!
ResponderSuprimirPero tenga cuidado, correr no siempre es bueno para la salud ( y sino pregúntele a los que se les cayó la torre de sonido el domingo pasado, ja).
un beso
Hermoso relato, hermosa persona la que lo compartió. P. contas conmigo para muchas mas...cada vez que avances será más simple el camino, confia en mí :)
ResponderSuprimirRR
Impresionante!! en el camino siempre aparecen esas personas que nos acompañan, nos guian y nos regalan esa gota de energía propia (sacada no sé de dónde!) para que podamos llegar a donde queremos. Exacta la descripción del desorden, de las piernas perdiendo energia, de renuncia, de llanto (Todo se junta!) y finalmente la armonía. Creo que sin una mano amiga todo esto es posible, pero sería mucho más dificil y doloroso. Que bueno que lo hayas disfrutado con alegría. Qué lindo el comentario de RRReyes!
ResponderSuprimirBesos!
Hermoso relato. Yo sólo corro la coneja (como todos, creo) y creeme que llego a fin de mes extenuada!
ResponderSuprimirAyy cuantos recuerdos y que bien descriptas las sensaciones. Para cuando tengas tiempo....te dejo estas dos. Una fue mi primer entrada en el blog. Un beso!
ResponderSuprimirhttp://no-more-wall.blogspot.com/2010/10/esos-locos-que-corren-1.html
http://no-more-wall.blogspot.com/2010/06/cuando-la-pared-comezo-temblar.html
cdv, reina! un placer ser testigo e inspiración de tan linda sensación. Gracias!
ResponderSuprimirCharlotter, sos un amor de generoso, como siempre. Gracias!!!
Sienna, gracias linda! te digo pensé que tampoco era lo mío hasta que apareció el maestro adecuado y todo volvió a cambiar. El fue la gran inspiración.
Sir, jajaj espero que no sea de leer. Gracias, me gusta la azul!
Luigi, es de a ratitos un poco de cada cosa, como en la vitta! Y termina en una gran satisfacción y alegría.
Taio, ahh de nada!!! gracias por quedarte y leer.
Condesa, jajajaj si eso pasa. Es verdad puede no ser buen síntoma, he corrido en otras ocasiones sin tantas satisfacciones (ay! la torre, parece una carta del tarot)
Rá, con tan poco tiempo de conocerte ya te quiero mucho! gracias por ser inspiración y compañía en esta etapa de mi vida.
Lu, la verdad lo decís muy lindo. Los amigos, las sonrisas, la ayuda sin interés es todo! son esas participaciones las que me alegran la vida. Love you!
Crai, jajaja yo la coneja te la hiervo pero me parece que ese es otro tema, no? (y a fin de mes nunca llego!)
Dany, genioooooooooooooooooooooooo! corriste una maratón completa- Yo por ahora me conformo con correr los próximos 10 k con mejor estado.
BESOS BESOS Y MAS BESOS
q grosa ale!!!!!! t super felicito!
ResponderSuprimir¡Qué buen relato de sensaciones y qué bueno que no sea ficción! Doble aplauso para vos.
ResponderSuprimirSaludos, Alelí.
Gracias por tomarte el tiempo para leer. Rob,aquí arriba, es otro que sabe de esas cosas.....
ResponderSuprimirUn beso!
La admiro. Yo me agoto de solo pensar en correr. Y si encima tengo que pasar por todo ese estrés para encontrar a mi relevo, me tomo el primer bondi y me voy a casa.
ResponderSuprimirUn saludo.
lola, gracias linda!
ResponderSuprimirRob, si sabrás vos!
Dany, si sé que rob está en la pomada y un placer leer y conocer algo de tu historia.
Yoni, seguro ud. hace esfuerzos similares en otras áreas, la diferencia es que no se da cuenta! :)
BESO BESO
¿Te acordás de mí, nena...? Yo era aquel que te decía que escribías muy bien cuando
ResponderSuprimirotro te criticaba....Y mirá qué lindo relato...!...¡cómo me habría gustado correr esos 10 km...! (si es posible...a tu lado...), pero con la suerte que tengo se me caía el obelisco en la testa, se me
caía....!
Besos.
Hola Coco!!! como no voy a recordarte. Cómo estás? ja! gracias, me alegra que te siga gustando lo que escribo.
ResponderSuprimirBesos
Nena, hace poco mas de un año corrí 10km, entiendo cada palabra que escribiste en este post :). En una semana voy por 5, con la gente de Avon, por una buena causa. Besos.
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